Cristo en la Ciudad

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🕊️ In Memoriam: Martha Saavedra de Moya

29 de julio, Día de Santa Marta

Con profundo amor y gratitud, hoy, en el día de Santa Marta, patrona de la hospitalidad, la entrega silenciosa y el servicio amoroso, despedimos a Martha Saavedra de Moya, quien ha sido llamada a la Casa del Padre tras más de noventa vueltas al sol.

En su partida, nos deja el testimonio de una vida plena, luminosa y profundamente entregada al amor, la fe y el arte.

Y mientras caminaba con paso lento por ese sendero verde que lleva al cielo, como en la imagen que anticipa la eternidad, ya la esperaba Pinole, con su sonrisa entre pícara y tierna, extendiéndole la mano como en su primer vals de bodas.
Porque el amor verdadero no se entierra… se siembra para el reencuentro.

Martha fue más que madre, abuela, bisabuela o suegra (de esas que no salen en las películas, pero sí en las historias que valen la pena).
Fue compañera de ruta, confidente incondicional, educadora de alma y artista de vocación.
Fue también faro y raíz: siempre firme, siempre amorosa, siempre presente.

Cuando partió el Moyas, su compañero eterno, la vida le concedió esos diez años de viudez que —en tono de broma— decían que toda Saavedra merecía.
Pero no fueron años tristes. Fueron años de plenitud silenciosa, de presencia fuerte, de memoria viva.
En ellos, demostró que el amor eterno no termina con la ausencia… solo se transforma en espera.

Como madre fue espectacular.
Guio a sus ocho hijos con firmeza y ternura, enseñándoles a vivir con valores y a enfrentar la vida con coraje y bondad.
Desde la cocina hasta el aula, desde las canciones de cuna hasta los consejos sabios, su presencia marcó generaciones.

Artista del alma, Martha supo expresarse con voz, color y forma.
Fue cantante, pintora, restauradora, y en cada nota, en cada trazo, dejó un pedacito de su alma.
Amaba la música como quien ama la vida: con frescura, con pasión, con esperanza.
Piano, guitarra, acordeón… en sus manos no eran instrumentos, eran lenguajes de amor.


Hoy no decimos adiós.
Decimos gracias.

Gracias, Marthucha, por el legado que sembraste, por la belleza que compartiste, por la fuerza que nos enseñaste.

🌿 Descansa en paz, querida mamá.
Tu camino no terminó: simplemente tomaste la vereda que lleva de vuelta a casa.
La Casa del Señor.
Donde el amor te esperaba…
…y Pinole, como siempre, ya había puesto la mesa.

2 comentarios:

  1. QEPD Doña Martha, mis oraciones con la familia

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  2. Marthita tuve el placer de compartir los sagrados alimentos contigo en ese restaurante de comida china y hasta nos tomamos un tequilita, ahora estás al lado de Dios nuestro Señor y de la Virgen de Guadalupe nuestra Morenita.

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