Cristo en la Ciudad – Inicio del Adviento
“Cuando la esperanza enciende su primera llama”
Hoy inicio el Adviento.
Un tiempo que no irrumpe con ruido, sino con susurros.
Un tiempo que no exige, sino que invita.
Un tiempo en el que la ciudad sigue con su prisa,
pero el corazón aprende, poco a poco,
a caminar más despacio.
Adviento es la antesala más delicada del año:
ese momento en que uno reconoce que necesita luz,
y se atreve a esperar que venga.
Porque la luz no aparece de golpe.
Se asoma.
Toca la puerta.
Ilumina primero por dentro,
como una pequeña llama que va tomando forma
hasta convertirse en claridad.
Hoy encendemos la primera vela.
No para tener más luz afuera,
sino para recordar que hay un brillo interior
que a veces hemos dejado apagar.
Adviento nos habla de un Dios que no llega imponiéndose,
sino caminando hacia nosotros con la ternura
de quien sabe lo que pesa la vida.
Un Dios que no se presenta con estridencia,
sino con cercanía.
Un Dios que no pide perfección,
sino disponibilidad.
En esta ciudad que a veces cansa,
que a veces rompe,
que a veces oscurece,
hoy comienza un tiempo para aprender a esperar:
con serenidad,
con humildad,
con un corazón que quiere volver a encenderse.
Hoy inicia el Adviento.
Y con él, la esperanza vuelve a tener casa.
Cristo ya viene de camino.
Y aun antes de llegar,
ya está iluminando.