Cristo en la Ciudad

Cristo en la Ciudad
El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 



Cristo en la Ciudad

Hay días en que el alma no despierta con fuerza, y la ciudad pesa más que de costumbre.
Días en que las luces parecen opacas, el ruido cansa y uno siente que camina contra el viento.

Pero en medio de ese desgaste cotidiano hay un misterio silencioso:
no caemos… porque Alguien nos sostiene.

Cristo camina a nuestro lado incluso cuando nosotros no tenemos ganas de caminar.
Él recoge lo que se nos cae del corazón, levanta lo que no podemos por nosotros mismos
y guarda en su silencio la fortaleza que todavía no vemos.

La ciudad sigue siendo la misma, sí.
Pero uno cambia cuando descubre que no está solo.
Y entonces, incluso en los días más pesados, brota una gratitud pequeña pero firme:
“Gracias, Señor, por sostenerme aun cuando no puedo con todo.”

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