✝️ Cristo en la Ciudad
Cuando llega la tormenta...
No todas las tormentas vienen a desordenarte la vida.
Algunas llegan con ruido, sí, pero también con limpieza.
Traen viento para soltar lo que ya no debía quedarse,
y lluvia para aclarar lo que habías dejado de ver.
A veces Dios no manda sol: manda un aguacero para que
aprendas a mirar distinto.
Porque solo después del ruido se entiende el silencio,
y solo después del caos uno aprende a valorar la calma.
“Y hubo una gran tempestad…
pero Él dormía.”
— Mateo 8:24
Cristo no detiene todas las tormentas;
te enseña a no hundirte mientras pasa la marea.
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