Cristo en la Ciudad

Cristo en la Ciudad
El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 

Cristo en la Ciudad

No necesitas ver a Jesús para saber que está.
Se nota.
En la manera en que dejas de rendirte,
en el perdón que das sin entender cómo,
en la paz que llega justo cuando ya no quedaban fuerzas.

Brillas distinto cuando Jesús habita en ti.
No porque la vida se vuelva fácil,
sino porque, aun con heridas, caminas con esperanza.
Y esa esperanza —aunque el mundo no lo entienda—
es la prueba más contundente de su presencia.

Porque solo quien ha sido tocado por Cristo
puede seguir amando en medio del dolor,
seguir creyendo cuando todo se apaga,
y seguir brillando, aun en la noche más oscura.

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