Esperando el “ADVIENTO
Días que se encienden despacio — Historia 3
“El peso necesario”
Faltan 8 días
Hay días en los que uno despierta con un peso encima.
No siempre es tristeza: a veces es memoria, cansancio, o simplemente el eco de
algo que aún no se acomoda del todo.
Hoy sentí ese peso.
No era abrumador, pero estaba allí, recordándome que este año ha sido más largo
por dentro que por fuera.
Y mientras caminaba, comprendí algo sencillo:
algunos pesos no son castigo; son entrenamiento.
Moldean los hombros, afinan la paciencia, despiertan la humildad.
Los pesos necesarios no te detienen:
te enseñan a avanzar con más verdad.
Pensé en todo lo que cargué estos meses:
palabras que duelen, decisiones difíciles, silencios obligados, despedidas que
no se querían.
También pensé en lo que cargué sin darme cuenta:
responsabilidades asumidas, afectos cuidados, promesas cumplidas sin ruido.
Y entonces entendí:
si hoy camino con más firmeza es porque he llevado lo justo.
No lo ideal, no lo fácil, pero sí lo necesario.
Quizá así se prepara el corazón para lo que viene:
no soltando todo, sino distinguiendo qué peso forma y qué peso hiere.
Faltan ocho días.
Y este peso, lejos de hundirme, me está enseñando a recibir de pie.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario