Días que se encienden despacio
Historia 6 - “La luz que se intuye”
Faltan 5 días
Hay luces que no se ven, pero se intuyen.
No iluminan todavía el camino,
pero dibujan una claridad detrás de los párpados,
como si algo dentro de uno supiera que el día está por nacer.
Hoy sentí esa luz.
No estaba en el cielo —nublado como siempre—
ni en las calles —convulsas como cada día—.
Estaba en un rincón del alma que llevaba semanas apagado.
Un resplandor mínimo, tímido, casi como una respiración nueva.
Y pensé:
la esperanza no aparece hecha torbellino;
se acerca de puntitas.
Quizá por eso cuesta tanto reconocerla.
Porque no entra por la puerta grande,
sino por una hendija diminuta,
como quien no quiere interrumpir.
Recordé entonces que este año también tuvo momentos así:
un mensaje inesperado,
una palabra que alivió,
una buena noticia que llegó después de tanta espera,
un gesto sencillo que encendió algo que yo creía perdido.
Esos instantes fueron pequeñas luces que se insinuaron antes
de tiempo,
como hoy.
Faltan cinco días.
Y aunque la luz todavía no llega del todo,
el corazón ya sabe:
está cerca.
Ya se siente en el aire.
Ya comienza a delinear suavemente lo que vendrá.
La luz, antes de iluminar, avisa.
Y hoy lo hizo.
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