Cristo en la Ciudad

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Esperando el “ADVIENTO

Días que se encienden despacio  

Historia 7 “El corazón que se abre”

Faltan 4 días

Abrir el corazón no es un acto repentino.
No sucede como una puerta que gira de golpe,
ni como una revelación que deja sin aliento.
Sucede despacio.
A veces, sin que uno lo quiera.
A veces, sin que uno se dé cuenta.

Hoy descubrí una pequeña apertura.
Nada espectacular, apenas un gesto interno:
una disposición más tranquila,
una suavidad que no tenía ayer,
un espacio que antes estaba cerrado por dentro.

Me sorprendió.

Porque este año hubo momentos en los que cerré el corazón para sobrevivir:
para no sentir tanto,
para no derrumbarme,
para no entregar más de lo que podía.

Pero hoy algo cedió.
Tal vez porque he sanado un poco.
Tal vez porque ya no pesa tanto lo que dolía.
O tal vez porque lo que viene necesita entrar,
y el alma, con sabiduría antigua, lo sabe.

Abrir el corazón no es una imprudencia.
Es un acto de fe.
Una forma de decirle al mundo,
incluso después de la herida:
todavía puedo amar, todavía puedo confiar, todavía puedo comenzar.

Faltan cuatro días.
Y estas pequeñas aperturas —casi imperceptibles—
son las que preparan el camino para la llegada de algo mayor.

El corazón, cuando se abre,
no anuncia su gesto:
simplemente deja pasar la luz.

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