Cristo en la Ciudad

Cristo en la Ciudad
El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 

Domingo: El Cristo que resucita... también en ti

El sepulcro estaba cerrado.

Pero la vida no se entierra.

 

El Cristo de la Ciudad no se quedó en la cruz.

Se levantó en el alba.

No entre incienso, sino entre piedras corridas, entre mujeres que creyeron, entre corazones que no se rindieron.

 

Y sigue resucitando.

En cada acto de justicia.

En cada abrazo que rompe cadenas.

En cada madre que busca a su hijo y no se rinde.

En cada chavo que se levanta y dice "yo puedo ser más."

En cada persona que se atreve a vivir con sentido y no por rutina.

 

Resucitar no es volar.

Es volver a amar después del dolor.

Es atreverse a creer cuando todo parece perdido.

Es apostarle a la vida en una ciudad que a veces huele a muerte.

 

Hoy, el Cristo que caminó el asfalto roto,

el que lavó pies y fue traicionado,

el que colgó de una injusticia...

vuelve a caminar contigo.

 

Y si no lo ves...

mírate en el espejo.

Quizás tú seas su forma de volver.

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