🤝 Cristo en el Encuentro
con Cristo: Cristo no toma lista, se sienta en círculo
No llega primero, pero tampoco falta.
Se acomoda donde hay espacio, aunque sea en el borde de la banca.
Sabe que para algunos el Evangelio suena a losa que pesa,
y para otros, a pista de aterrizaje donde por fin pueden aterrizar la fe
en sus días reales.
Y Cristo no impone interpretación: provoca diálogo.
Calla cuando hay que dejar que hable la vida.
Interviene no con citas, sino con gestos:
una mirada que consuela, una pausa que revela,
una pregunta que ilumina sin cerrar.
No interrumpe al que se queja.
No corrige al que duda.
Se ríe con el que hace bromas y abraza con ternura al que comparte su
herida.
Cristo en el encuentro no exige consenso:
basta con que haya escucha y sed de verdad.
Y cuando llega el momento del “ver, juzgar y actuar”…
Cristo no entrega rúbricas,
pero sí deja pistas para amar distinto, mirar más hondo, caminar con otros.
Y al final, cuando ya se guardaron las sillas,
Él sigue ahí…
acompañando el eco de lo que cada uno se lleva en el alma.
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