馃彞 Cristo en el hospital: Cristo entra sin bata
No hace falta que lo llamen "doctor" ni que pase
por admisi贸n. Cristo entra al hospital sin credenciales, sin guardia, sin
turno. Entra cuando nadie lo ve, cuando los pasillos se enfr铆an y el miedo se
instala en el cuerpo. Entra al quir贸fano con el cirujano inseguro, a la sala de
espera con la madre que aprieta un rosario, a la cama del que ya no quiere
luchar.
No viene a explicar el dolor, sino a habitarlo. No
responde con f贸rmulas, responde con presencia. Se sienta donde nadie quiere
sentarse, permanece cuando todos se han ido. Porque donde la fragilidad nos
deja sin respuestas, 脡l es la respuesta que no busca imponerse.
"Estuve enfermo y me visitste" (Mt 25,36).
Cristo no sana siempre con milagros. A veces cura simplemente con estar.
Y en ese hospital —tan real, tan humano, tan herido— Cristo camina sin bata,
pero con un coraz贸n que no se retira jam谩s.
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