📖 Cristo en la Ciudad: Evangelio
de lo Cotidiano
“Velas que no se apagan”
📍Casa sin luz
En una noche sin electricidad, la
oscuridad parecía imponer su silencio. Pero bastó una chispa —una risa, una
historia contada a la luz de una vela— para demostrar que hay luces que no se
apagan nunca.
La electricidad falló, pero el alma de
la casa no. Los niños jugaron con sombras como si fueran marionetas del cielo.
El padre, sin preocuparse por el reloj, halló poesía en el apagón. Y la cena,
sencilla y cálida, se volvió un banquete de memorias.
Hay velas que no necesitan cera ni mecha
para arder. Son las que se encienden en el corazón
cuando el amor, la creatividad y la esperanza toman el lugar del confort
material.
Cristo, luz del mundo, no se apaga con
la falta de corriente. Se manifiesta en cada gesto cotidiano que enciende el
ánimo de los que están alrededor. Velas que no se apagan son los valores
sembrados en familia, la fe que resiste el olvido, la ternura que alumbra aún
en medio de la escasez.
🔹 Cuando todo se apaga afuera,
lo que queda encendido adentro revela de qué estamos hechos. Y si Cristo está
en medio, la luz nunca se va.
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