馃晩 Editorial: Cristo en la Ciudad
馃搷Noche en la ciudad.
Sem谩foros parpadean, alguien corre para no perder el 煤ltimo cami贸n, una
patrulla detiene a otro. El ruido nunca duerme.
En medio de ese escenario, resuena la voz del Papa: la
esperanza cristiana no es evasi贸n, sino decisi贸n.
No se trata de cerrar los ojos al dolor, ni de buscar refugio en ilusiones
pasajeras. Es elegir, cada d铆a, amar con libertad.
Jes煤s, en Getseman铆, no huy贸 ni se escondi贸. Se adelant贸 y
dijo: «Soy yo». Esa es la l贸gica del Evangelio: no protegerse primero,
sino dejar libres a los dem谩s; no acumular seguridades, sino confiar en que el
amor sostiene hasta en la oscuridad.
La esperanza cristiana no se juega en un discurso, sino en
los gestos sencillos:
- En
el m茅dico que atiende con paciencia aun cuando el cansancio lo vence.
- En
la madre que se levanta a las cuatro para preparar el lunch sin quejarse.
- En
el joven que, a pesar de sus ca铆das, vuelve a empezar.
- En
el trabajador que, en vez de evadir la realidad dura, decide perseverar en
el amor.
La ciudad est谩 llena de gente que huye desnuda de certezas,
como aquel joven del Evangelio, pero tambi茅n de quienes vuelven a vestirse de
esperanza para anunciar que la vida no termina en la tumba.
El Papa nos recuerda que la esperanza no es un escape, es
resistencia en el amor. Una decisi贸n urbana y cotidiana. Basta con elegir cada
d铆a amar con libertad.
馃摉 “En esto consiste la
verdadera esperanza: no en tratar de evitar el dolor, sino en creer que,
incluso en el coraz贸n de los sufrimientos m谩s injustos, se esconde la semilla
de una nueva vida”.
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