✝️ Cristo en la Ciudad
Un abrazo en la calle puede ser más escandaloso que un sermón.
Porque ahí donde nadie lo espera, Cristo se deja encontrar.
No llega con discursos, llega con brazos abiertos.
No pide credenciales, ofrece cercanía.
No se queda en vitrinas sagradas, sale al asfalto y rompe protocolos.
El Reino se parece más a este gesto que a muchos programas.
Un abrazo que no juzga, que no pregunta, que no mide.
Un abrazo que dice: “Aquí estoy contigo, no caminas solo.”
Tal vez lo provocador del Evangelio no sea lo que exige,
sino lo que regala:
un amor que se atreve a abrazar en medio de la ciudad.
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