🕊 Cristo en la
Ciudad: Rodearse de comunidad
No se vuelve solo
Reescribir tu historia con Cristo no es un proyecto
individualista.
Porque la fe necesita raíces, y esas raíces crecen en comunidad.
Nadie llega a Dios por su propio camino sin pasar por el
amor de otros.
Hay alguien que oró por ti, que te habló de Cristo, que te sostuvo en silencio.
Y tú también estás llamado a ser eso para alguien más.
Volver a Cristo implica volver a su pueblo.
A veces una parroquia, a veces un grupo pequeño, a veces una amistad fiel.
No importa el tamaño. Lo que importa es no caminar solo.
Jesús mismo no fue un solitario.
Llamó discípulos, comió en casa de amigos, lloró con otros, celebró en
comunidad.
“Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo”
(Mateo 18,20)
El alma aislada se debilita.
Pero cuando uno se rodea de personas que creen, que oran, que sirven…
algo se enciende. Algo se sostiene.
No se trata de buscar un grupo perfecto.
Se trata de encontrar un lugar donde tu fe pueda respirar.
Y donde tú también puedas ser abrigo para otros.
Porque Cristo no vino solo a salvarte a ti.
Vino a formar un pueblo nuevo.
Y tú eres parte de esa historia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario