🕊 Cristo en la Ciudad
– Las hormigas mueven la montaña
La ciudad nunca se detiene,
pero hay un movimiento más discreto que los autos y los relojes:
el de las hormigas.
Ellas no presumen, no hacen ruido, no buscan aplausos.
Solo trabajan, cada una en su camino,
y juntas logran lo imposible:
mover la montaña grano a grano.
Así también actúa la fe:
pequeña, constante, silenciosa.
No derrumba los cerros de un solo golpe,
los transforma paso a paso, oración a oración.
Cristo no pide milagros espectaculares,
pide perseverancia.
Porque el Reino de Dios también se construye
como lo hacen las hormigas: con humildad, con trabajo y con amor.
📖 “El que es fiel en lo
poco, también en lo mucho es fiel.” (Lucas 16,10)
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