🕊 Cristo en la Ciudad –
Multiplicar la Paz
La ciudad está llena de multiplicaciones que cansan:
se multiplican las deudas,
las horas de tráfico,
los ruidos que invaden las calles,
las noticias que hieren.
Pero Jesús nos invita a otra matemática:
la de la paz que se multiplica cuando dejamos que Él habite nuestros pasos.
🌱 La paz que empieza en
lo pequeño
La paz no llega de golpe, como un decreto o un tratado.
Empieza en lo cotidiano:
- en
la palabra que calma en lugar de herir,
- en
el silencio que escucha,
- en
el gesto sencillo de tender una mano.
Cuando esos actos se multiplican, dejan de ser pequeños.
Se convierten en cultura, en semilla que germina incluso en el terreno más
duro.
🌆 La paz en medio del
ruido urbano
La ciudad no dejará de ser caótica.
Los cláxones no se callarán, los conflictos no desaparecerán.
Pero la paz que Cristo ofrece no depende de lo externo, sino de lo interno:
“La paz les dejo, mi paz les doy; no se la doy a ustedes como la da el
mundo” (Jn 14,27).
Esa paz se sostiene en la confianza, no en el control.
En el perdón, no en la revancha.
En el amor que se entrega, no en la apariencia de calma.
🤲 Multiplicar desde
nosotros
La pregunta es sencilla:
¿qué estoy multiplicando yo en la ciudad?
¿Mis quejas, mis enojos, mis prisas… o la esperanza de que todo puede
renovarse?
Si dejamos que Cristo nos guíe, cada palabra puede ser
semilla de paz,
cada acción puede convertirse en eco de reconciliación.
Y así, poco a poco, la ciudad dejará de ser un campo de batalla,
para volverse un espacio donde la paz se contagia.
👉 Que en nuestra vida
diaria se multiplique todo lo que nos traiga paz.
Y que cada uno de nosotros sea el primer factor de esa multiplicación.
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