✨Doceavo Dia del Adviento en la Ciudad
“La humildad del pesebre”
Hoy pensé en el pesebre.
No en la figura romántica que solemos poner en casa,
sino en el pesebre real:
un lugar frío, improvisado, pobre,
donde nadie hubiera imaginado que nacería la Vida que sostiene al mundo.
Y entonces me hice una pregunta que me rozó por dentro:
¿Qué tanto espacio tengo yo para recibir a Dios
si sigo necesitando que todo sea perfecto?
Porque el pesebre no era perfecto.
Era humilde.
Y fue precisamente esa humildad la que hizo posible la llegada del Amor.
La ciudad donde vivo exige brillo, éxito, apariencia.
Las calles están llenas de vitrinas y pantallas que piden más,
que dicen “mira cómo deberías ser”,
que te recuerdan cada día que todavía “no es suficiente”.
Pero el pesebre no pide nada.
Solo pide verdad.
Hoy me di cuenta de que mi vida tiene rincones así:
lugares interiores que no presumo,
que no muestro,
que a veces me dan vergüenza reconocer.
Heridas, errores, fragilidades, partes de mí que preferiría ocultar.
Sin embargo, si el Hijo de Dios eligió nacer en un pesebre,
¿por qué no podría nacer en mis rincones menos presentables?
El Adviento me enseña algo que no siempre quiero escuchar:
que la gracia no llega donde todo está impecable,
sino donde hay espacio.
Y el espacio no siempre es bonito,
pero siempre es real.
La humildad del pesebre me recuerda que Dios no busca
escenarios perfectos,
sino corazones disponibles.
Corazones que no se adornan para recibirlo,
sino que se abren, aunque la casa interior esté en desorden.
Hoy quiero dejar de pelear contra mi fragilidad
y empezar a verla como un lugar donde Dios sí puede entrar.
Quiero dejar de maquillar mis vacíos
y empezar a ofrecerlos con sencillez.
Quiero dejar de esconder mis miedos
y empezar a presentarlos como parte del pesebre donde Él puede nacer.
Faltan pocos días para la Navidad.
Que este Adviento me encuentre humilde,
no perfecto.
Disponible,
no impecable.
Con el corazón abierto,
aunque sea en un rincón pequeño y pobre,
donde Dios —como siempre—
elige llegar sin ruido.
Porque el pesebre no era digno por su forma:
era digno porque estaba vacío.
Y en ese vacío,
la Luz encontró lugar.
✨ Pregunta
¿Qué rincón humilde de tu vida podría convertirse hoy en un
pesebre para Dios?
✨ Acción breve (Cristo en la
Ciudad)
No la juzgues.
Solo preséntala a Dios y di:
“Si quieres, puedes nacer aquí.”
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