Cristo en la Ciudad

Cristo en la Ciudad
El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 



✝️ 18 de febrero de 2026

Salí temprano.
La ciudad ya estaba despierta: semáforos impacientes, café humeante, pantallas encendidas. Todo corría.

Entré a la iglesia casi por inercia.
No había música triunfal ni luces especiales. Solo silencio.

Cuando sentí la ceniza en la frente, fue fría.
Y breve.

—Recuerda que eres polvo…

Polvo.
En un mundo que compite por ser mármol.

Salí con la cruz marcada. Nadie dijo nada, pero algunos miraron. Un niño preguntó a su madre qué era eso. Un hombre sonrió con discreción, como quien reconoce a otro caminante.

En el reflejo de una vitrina me vi distinto.
No más fuerte.
No más importante.
Más consciente.

La ceniza no pesaba, pero decía mucho:
que no soy eterno,
que no siempre tengo razón,
que todavía estoy a tiempo.

Ese día no cambió el tráfico ni las noticias.
Pero algo empezó a ordenarse por dentro.

Y mientras la ciudad seguía corriendo,
yo decidí caminar.

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