Cristo en la Ciudad

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El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 

Sábado · Amor | Cristo y los que no se fueron

Hoy la ciudad amaneció roja.
Globos. Flores. Promesas envueltas en papel brillante.
“Feliz día del amor”, dicen los aparadores.

Y yo pensé en los que se adelantaron.

Porque el amor no termina cuando alguien parte.
Solo cambia de forma.

Cristo no celebró el amor con rosas.
Lo celebró quedándose.

Quedándose incluso cuando dolía.
Quedándose incluso cuando parecía final.

Hoy muchos celebran abrazos presentes.
Pero también hay abrazos invisibles.
Los que ya no podemos tocar,
pero siguen sosteniendo la vida.

Recordar en un día como hoy no es tristeza.
Es lealtad.

Es decir:
El amor que me diste no caducó.
No se archivó.
No se enterró.

Sigue aquí.
En la forma en que miro.
En la manera en que trabajo.
En cómo trato a los demás.

Hoy también es día del amor
para los que aprendimos a amar gracias a quienes ya no están.

Cristo sabe que el amor verdadero no depende del calendario.
Depende de la fidelidad.

Y el amor fiel no muere.
Se adelanta.

Cierre:
¿A quién sigues amando aunque ya no esté físicamente contigo?

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