Viernes · Ventana | Cristo protege
Desde la ventana,
la ciudad parecía infinita.
Ruidos, pendientes, exigencias sin pausa.
Cristo cerró un poco la cortina.
No para huir del mundo.
Para escuchar mejor el silencio.
En Cuaresma no todo se abre.
Algo también se recoge.
Se baja el ruido.
Se aquieta el deseo.
El límite no es negación.
Es cuidado.
Es espacio para que el alma respire.
A veces, para amar mejor,
hay que cerrar un poco la ventana.
Cierre:
¿Qué necesitas cerrar un poco en esta Cuaresma para poder seguir verdaderamente abierto?
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