Marzo 17
Cuaresma: Detalles
6. El Silencio
No es un silencio vacío.
Es un silencio que respira.
Al principio me incomoda.
Busco algo que rompa el vacío:
un banco que rechine,
una puerta que se abra,
alguien que tosa.
Pero no.
El templo guarda silencio.
Y en ese silencio escucho algo que casi nunca oigo:
mi propia respiración.
Demasiado rápida.
Demasiado cargada.
En Cuaresma el silencio no me deja escapar de mí.
Cristo no me habla fuerte.
Me espera aquí,
en este espacio donde ya no tengo
a quién culpar.
Poco a poco el silencio deja de ser amenaza.
Y se vuelve abrazo.
En el silencio descubrimos que nunca estuvimos
realmente solos.
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