Cristo en la Ciudad
Semana Santa
Jueves Santo
Las manos
El sacerdote lava los pies.
El gesto siempre me desconcierta.
Agua.
Una toalla.
Manos que se inclinan.
El Maestro arrodillado frente a sus amigos.
Pienso en lo difícil que es servir sin buscar
reconocimiento.
En lo fácil que es querer ser importante.
Cristo toma los pies cansados de los suyos.
Y los limpia.
En ese gesto entiendo algo.
La grandeza del Evangelio
no se parece al poder.
Se parece al servicio.
Cierre
El amor verdadero siempre se inclina.
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