Cristo en la Ciudad

Cristo en la Ciudad
El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 

"Banqueta de Flores"

Nadie lo notó al principio.

Era solo un anciano de sotana blanca caminando junto a un hombre de sandalias y mirada profunda.

Iban charlando bajito, como quien repasa recuerdos entre adoquines.

Pasaron frente a una verdulería, una cancha, una esquina con grafiti que decía "la fe también tiene hambre."

El de la sotana sonrió. El otro asintió.

Un niño los vio y gritó:

—¡Mamá, el Papa camina con Jesús!

Pero la mamá no miró.

Solo apretó el paso, sin saber que el Reino se le había cruzado en la vereda.

 

Cuando llegaron a la parroquia, el hombre de sandalias le puso una mano en el hombro.

Ahora es tu turno de descansar... déjame a mí seguir con ellos.

 

Y el anciano, con los ojos mojados, susurró:

—Que la ternura no se nos muera nunca.

 

Luego desapareció con la luz del cirio.

Y en la calle quedó solo el eco de dos pares de pasos... y uno más por venir.

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