🕊️ Francisco: El
Pastor que Caminó con Olor a Pueblo
Cristo en la Ciudad – Reflexión especial ante su partida
Francisco no fue un papa de tronos ni de mármol frío.
Fue un pastor con olor a oveja.
Un hombre que supo hablar el idioma del barrio, del migrante, del olvidado.
Un papa que no se quedó en los balcones,
sino que bajó al metro, al hospital, a las periferias del alma humana.
Desde Cristo en la Ciudad, lo vemos con el cirio
pascual en la mano,
ese que no se apaga con el viento ni con el dolor del mundo.
Hoy, su llama se eleva, no se extingue.
Se une al fuego de Aquel a quien tanto amó: el Cristo pobre, herido, vivo.
Francisco nos enseñó que la Iglesia no debe ser aduana,
sino casa abierta con las luces encendidas.
Nos enseñó que el Evangelio no es un código de castigos,
sino una noticia urgente y alegre que libera.
Hoy, en la ciudad aún ruidosa y rota,
quedamos un poco más huérfanos...
pero también más responsables.
Él ya regresó a la Casa del Padre.
A nosotros nos toca que el Reino se note en las banquetas.
Gracias, Francisco, por hablar claro y andar sencillo.
Gracias por recordarnos que La Ternura también salva.
Gracias por enseñarnos que Cristo no vive en una cúpula...
sino entre los que lloran, luchan, y siguen creyendo.
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