Carta
abierta desde el banquillo del barrio al que aún teme caminar juntos
Querido hermano que dudas del Sínodo porque
viene de Francisco:
No sé tu nombre, pero te
imagino con el ceño fruncido, repitiendo que lo de la sinodalidad es un invento
modernista, un disfraz del relativismo, una concesión al mundo. Dices que es
ambiguo, que divide, que si San Pío X levantara la cabeza se escandalizaría.
Lo dices con fuerza. A veces incluso con rabia. Pero
debajo... huele a miedo.
Te entiendo más de lo que crees.
Porque yo
también crecí con certezas blindadas. También me formé con respuestas claras y
estructuras que no se discutían. Y cuando llegó este Papa —con sus gestos, sus
silencios, sus preguntas sin final feliz— me descolocó.
Pero déjame contarte algo desde este barrio donde Cristo se
pasea sin mitra:
la sinodalidad no es una trampa. Es una vuelta
al origen.
🌿 No es rebeldía. Es fidelidad con polvo en los pies
Lo sinodal no es quitar la Verdad, es aprender a
reconocerla también en quien no piensa como tú. No es democracia
doctrinal, es escucha evangélica. No es anarquía eclesial, es confianza en que
el Espíritu sopla donde quiere —y a veces lo hace en la voz quebrada de una
madre, en el consejo de una abuela, en el silencio de un migrante sin papeles.
¿De verdad crees que el Espíritu sólo habla en
latín y con incienso de primera?
🏙️ Aquí en la ciudad, Cristo ya caminó sin corbata ni casulla
Va en metro, va en chanclas, va en jeans rotos. Y escucha.
Escucha al joven que quiere servir, pero no encuentra espacio. A la mujer que
ama la fe pero se siente invisible. Al obrero que reza sin teología, pero con
el alma abierta.
Cristo en la ciudad no teme caminar con ellos. ¿Y tú?
🔥 No es Francisco el problema. Es el Evangelio en carne viva
Te asusta el Sínodo porque lo propone Francisco. Pero ¿y si
te asusta porque te saca de tu zona de control? Porque te pide mirar a
los ojos a ese hermano que vota distinto, ama distinto, vive distinto… y
reconocer que también él fue redimido.
Mira, hermano: no estás defendiendo la fe. Estás
protegiendo tus muros.
💥 El escándalo de Jesús fue ese: escuchar a quien no debía, sentarse con quien no contaba, dar la palabra a los que nunca hablaron
Hoy el Sínodo hace lo mismo. No es perfecto, pero es real.
Es torpe, pero sincero. No siempre se entiende, pero está vivo. Como
Cristo, que nunca fue una idea abstracta, sino un hombre que caminaba,
preguntaba y lloraba con la gente.
🕯️
Epílogo desde el paradero
Cristo en la Ciudad no te pide que lo entiendas todo. Solo que
camines un tramo sin imponer tu paso.
No tienes que estar de acuerdo en todo. Solo escucha sin
temor, discierne sin prisa, y deja que el Espíritu también te incomode.
Porque si el Evangelio no te incomoda... quizás no estás
leyendo el Evangelio, sino solo tus notas al pie.
Con respeto, con calle y con fe,
Un creyente con polvo en los tenis
Cristo en la Ciudad
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