✨ REFLEXIÓN – Cristo en la
Ciudad: Grietas que Sanan
No todas las calles están limpias. No todos los muros están
enteros.
Y sin embargo, también allí se anuncia la esperanza.
Cristo camina por las avenidas agrietadas de la ciudad,
donde la herida es grafiti, y el dolor se esconde tras una pared rota. Él no
rehúye los rincones que otros tachan de perdidos. Él se detiene justo allí.
Porque no hay grieta que no pueda ser sanada, no hay
herida que Él no haya cargado primero.
En esa cruz de concreto urbano, aún resuena el eco de Isaías:
"Fue traspasado por nuestras rebeliones... y por sus heridas fuimos
sanados".
Quizás tú también estás roto.
Pero recuerda: lo agrietado no es lo mismo que lo perdido.
El amor puede habitar hasta en los muros más sucios.
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