Cristo en la Ciudad

Cristo en la Ciudad
El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 

Reflexión – Las Heridas que No Se Ven

"Hay heridas que no se ven... pero también hay un Cristo que ya las cargó."

Vivimos en un mundo que exige sonrisas, resultados y filtros.
Un mundo que rara vez pregunta cómo estás... de verdad.
Hay personas que caminan entre nosotros con grietas en el alma,
fracturas que no aparecen en radiografías ni en certificados médicos.
Heridas del alma: una ausencia, una traición, una ansiedad sin nombre, una depresión que se disfraza de eficiencia.

La ciudad está llena de gente rota por dentro,
pero maquillada por fuera.

Y sin embargo... Cristo no es ajeno a esas heridas invisibles.
Él no esperó a que fueran reconocidas oficialmente.
No pidió diagnósticos ni validaciones.
Las asumió. Las cargó. Las redimió.

Cuando nadie te vio llorar,
Él sí.
Cuando no supiste cómo explicarlo,
Él ya lo entendía.
Cuando no podías más...
Él ya estaba cargando contigo.

Cristo en la Ciudad no vive en catedrales vacías ni en discursos decorativos.
Vive en cada estación del metro, en cada calle con grafitis,
en cada madre con el alma hecha trizas y en cada joven que duerme sin esperanza.

Porque hay heridas que no se ven,
pero no por eso son menos reales.
Y por eso, también,
son las que más necesitan ser redimidas.

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