✨ Reflexión – Las Heridas que No Se
Ven
"Hay
heridas que no se ven... pero también hay un Cristo que ya las cargó."
Vivimos en
un mundo que exige sonrisas, resultados y filtros.
Un mundo que rara vez pregunta cómo estás... de verdad.
Hay personas que caminan entre nosotros con grietas en el alma,
fracturas que no aparecen en radiografías ni en certificados médicos.
Heridas del alma: una ausencia, una traición, una ansiedad sin nombre, una
depresión que se disfraza de eficiencia.
La ciudad
está llena de gente rota por dentro,
pero maquillada por fuera.
Y sin
embargo... Cristo no es ajeno a esas heridas invisibles.
Él no esperó a que fueran reconocidas oficialmente.
No pidió diagnósticos ni validaciones.
Las asumió. Las cargó. Las redimió.
Cuando nadie
te vio llorar,
Él sí.
Cuando no supiste cómo explicarlo,
Él ya lo entendía.
Cuando no podías más...
Él ya estaba cargando contigo.
Cristo en
la Ciudad no vive en catedrales vacías ni en discursos decorativos.
Vive en cada estación del metro, en cada calle con grafitis,
en cada madre con el alma hecha trizas y en cada joven que duerme sin
esperanza.
Porque hay
heridas que no se ven,
pero no por eso son menos reales.
Y por eso, también,
son las que más necesitan ser redimidas.
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