馃檹 Cristo en la ciudad
que no duerme: El poder de la oraci贸n
Entre el claxon y el cansancio,
entre la prisa y la duda,
hay una fuerza que no grita... pero transforma.
La oraci贸n no es evasi贸n:
es resistencia silenciosa.
Es cerrar los ojos para ver mejor.
Es hablarle al cielo sin perder el piso.
Cristo ora no para huir del mundo,
sino para abrazarlo m谩s fuerte.
Ora por ti, por m铆, por cada historia extraviada en la avenida.
Su plegaria es puente, escudo y abrazo.
Porque en la ciudad que no descansa,
hay un Dios que no deja de interceder.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario