Cristo en la Ciudad

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El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 



🏫 Cristo en la escuela olvidada: Cristo no pidió lista

En esa aula sin luz, con bancas rotas y pizarrones llenos de nombres pasados, Cristo entra sin preguntar si todos hicieron la tarea. No exige uniforme ni matrícula. No toma lista ni pide promedio. Entra con la calma del que sabe que el aprendizaje verdadero comienza donde termina la desesperanza.

Allí, donde hace años no llega un inspector y los libros son prestados, Cristo escucha. Se sienta al lado del niño que no comió. Levanta la mirada de la niña que duda de sí. Y repite, con ternura rebelde: "Dejen que los niños vengan a mí" (Mt 19,14), aún cuando el sistema diga que ya no hay cupo, que no hay becas, que no hay futuro.

Porque Cristo no enseña con apuntes, sino con presencia. Y en cada gesto, en cada palabra alentadora, devuelve a la educación su verdadero nombre: acto de esperanza.
Una escuela olvidada puede ser cuna de milagros... Si alguien, aunque sea uno, cree que vale la pena volver a empezar.

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