馃晩 Cristo
en la Ciudad: Cr贸nica Editorial
Tor Vergata 2025: Cuando la esperanza aterriz贸
con ruido y habl贸 nuestro idioma
Por: Jos茅 Rafael Moya Saavedra
馃搷Asfalto
caliente. Cielo romano. Helic贸pteros cruzando el atardecer.
Y un mill贸n de j贸venes que no fueron a ver, sino a encontrar.
La ciudad nunca duerme del todo. Roma lo sabe.
Y esa tarde de julio, tampoco descans贸.
Los trenes colapsaron de mochilas, las calles se llenaron de idiomas, y el
campo de Tor Vergata volvi贸 a respirar como hace 25 a帽os… pero distinto.
Esta vez, no fue un recuerdo de Juan Pablo II lo que atrajo a los
j贸venes, sino una presencia viva que los sigue buscando.
Y en medio del calor, del polvo, de los cantos
y de los silencios, aterriz贸 el Papa.
No fue un descenso triunfal.
Fue una se帽al: la esperanza tambi茅n puede llegar en helic贸ptero.
Puede hablar en espa帽ol, en italiano, en ingl茅s…
Puede mirar a los ojos y no a las c谩maras.
Puede partir el pan sin techo ni paredes.
Puede caminar entre los pies polvorientos de los que a煤n creen.
No fue solo una vigilia. Fue un Evangelio
vivido.
En Tor Vergata no se ley贸 el Evangelio.
Se vivi贸.
Se cant贸, se pregunt贸, se llor贸.
Y Cristo se pase贸 —sin escoltas ni incienso— entre quienes a煤n se atreven a
decir “yo te busco” aunque no sepan c贸mo ponerle nombre a la sed.
El Papa no dio respuestas m谩gicas.
Dio br煤julas.
Habl贸 de la amistad que no usa.
De las decisiones valientes que nacen del amor.
Del bien que cuesta pero vale.
Y lo hizo con ternura de abuelo y con mirada de joven.
Ah铆 no hubo influencers.
Hubo testigos.
Hubo oraci贸n sin espect谩culo.
Y tambi茅n hubo ausencia:
las dos j贸venes fallecidas en el camino al Jubileo fueron nombradas con
delicadeza.
Y en ese momento, Cristo se volvi贸 l谩grima,
y la esperanza se hizo promesa:
ni el dolor tiene la 煤ltima palabra.
¿Cristo en la ciudad?
S铆, tambi茅n aqu铆.
Porque la ciudad, aunque olvide, no borra del todo la esperanza.
Y porque los j贸venes, aunque cansados, a煤n esperan una Palabra que no sea
marketing.
Cristo lleg贸 en helic贸ptero, s铆.
Pero se baj贸 del papam贸vil para caminar.
No necesit贸 ret贸rica:
le bast贸 con decir “no est谩n solos”.
Y entonces, por un momento, la ciudad se volvi贸
cen谩culo sin muros, altar sin c煤pula, iglesia sin columnas.
Ep铆logo urbano
La noche cay贸 sobre Tor Vergata.
Y en medio del silencio,
una cruz iluminada recordaba lo esencial:
que Cristo a煤n est谩.
Que a煤n llama.
Que a煤n espera que lo miremos, no como 铆dolo, sino como compa帽ero de viaje.
馃摉
“Qu茅date con nosotros, Se帽or…”
Porque aunque la ciudad corra,
aunque el mundo grite,
alguien a煤n se atreve a mirar hacia el Este…
y a creer que el sol vuelve.
Y que 脡l tambi茅n.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario