🕊 Cristo
en la Ciudad: Cuando una vida corta deja una luz larga
📍Noche
romana. Autobús detenido. Un corazón joven que se detiene… demasiado pronto.
Pascale Rafic, 18 años, egipcia.
Una peregrina entre miles.
Una historia que iba empezando…
y que, sin aviso, se entregó del todo.
Murió camino a su parroquia de acogida, entre mochilas,
cantos y rezos.
No llegó al hospital, pero sí al corazón de toda una generación.
Porque la muerte no le robó el sentido: lo entregó completo.
🔸 Murió
en camino… como los de Emaús.
🔸 Murió entre hermanos…
como en familia.
🔸 Murió rumbo a una
iglesia… como quien iba a casa.
Y el Papa, que camina con olor a pastor, no se escondió del
dolor.
Se acercó a los suyos, a los peregrinos egipcios.
Lloró con ellos, oró con ellos.
Y dijo lo que solo la fe puede decir con verdad:
“Nuestra esperanza está en Jesucristo resucitado…
lloramos, sí, pero no como quienes no tienen esperanza.”
Porque la muerte no es el final cuando la vida se
entrega.
Porque Cristo lloró en Betania, pero resucitó a Lázaro.
Porque una joven de 18 años puede iluminar con más fuerza que muchos que
viven ochenta.
Hoy, la ciudad sigue su ruido.
Pero en un rincón de Roma, una semilla cayó en tierra…
y ya está dando fruto en miles de corazones.
📖 “Yo
soy la Resurrección y la Vida: el que cree en mí, aunque muera, vivirá.”
(Jn 11,25)
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