“Confiar y Construir: Caminos de fe en la ciudad”
Episodio 7: Silencio, oración y discernimiento en la ciudad
Un corazón quieto en medio del ruido
Reflexión:
Vivir en la ciudad es vivir rodeado de ruido.
Tráfico, anuncios, teléfonos, noticias, agendas apretadas…
Todo parece empujarnos hacia fuera, hacia lo urgente, hacia lo inmediato.
Pero el alma necesita silencio.
Necesita un rincón donde escuchar la voz de Dios.
Y ese rincón no siempre está en un convento.
A veces, está en el interior de un corazón que decide hacer pausa.
Orar no es aislarse del mundo, es aprender a estar dentro
del mundo sin perder el centro.
Es encender una lámpara en el corazón, para no perderse en el camino.
Es hacer silencio no solo de los oídos, sino del alma:
callar los miedos, las quejas, los juicios.
Jesús mismo, en medio de su vida pública, se retiraba a
lugares solitarios para orar.
No lo hacía por escapar, sino para discernir, para escuchar, para renovar su
fuerza.
“En la mañana, muy de madrugada, Jesús se levantó, salió
y fue a un lugar desierto; allí oraba” (Marcos 1,35)
También nosotros necesitamos esos espacios.
Aunque vivamos entre edificios y pendientes,
podemos encontrar momentos de silencio:
una caminata sin audífonos, un respiro antes de dormir,
un instante de oración en el transporte público…
Discernir no es complicarse,
es aprender a distinguir lo que viene de Dios y lo que solo hace ruido.
En medio de la ciudad,
también hay rincones para la oración.
Solo hay que buscarlos… y protegerlos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario