✨ Veintitresavo Día del Adviento
en la Ciudad
“Abrir la puerta”
Hoy el Adviento me puso frente a una imagen sencilla:
una puerta.
No una puerta espectacular,
sino una de esas que se abren
solo si alguien decide hacerlo desde dentro.
Porque Dios ya está cerca.
La Luz está a punto de llegar.
La pregunta ya no es si viene,
sino si encontrará la puerta abierta.
Abrir la puerta no es un gesto automático.
Implica decisión.
Implica confianza.
Implica aceptar que algo —o Alguien—
va a entrar y cambiar el ambiente.
Hoy pensé en las puertas que mantengo entornadas:
las áreas donde dejo pasar lo justo,
las heridas que protejo,
las resistencias que justifico,
los miedos que sigo cuidando más de la cuenta.
Dios no irrumpe.
Espera.
Espera a que yo le haga espacio
en lo cotidiano,
en lo no resuelto,
en lo frágil,
en lo que todavía no entiendo.
Abrir la puerta no es tener todo listo.
Es decir:
“Pasa, aunque no esté todo en orden.”
María no tuvo un palacio.
José no tuvo certezas.
El pesebre no fue ideal.
Pero la puerta estuvo abierta.
Hoy quiero revisar mi disponibilidad real:
¿qué parte de mi vida sigue cerrada?
¿qué miedo aún no entrego?
¿qué control no suelto?
Porque la Navidad no ocurre
cuando todo está perfecto,
sino cuando el corazón dice sí.
Mañana la Luz nacerá.
Hoy quiero abrir la puerta
con humildad,
con verdad,
con confianza.
Y dejar que Dios entre
tal como soy.
✨ Pregunta
¿Qué puerta de tu corazón estás listo para abrir hoy?
✨ Acción breve (Cristo en la
Ciudad)
Antes de dormir, haz esta oración sencilla:
“Señor, aquí estoy.
Entra en mi vida como quieras.”
Y descansa.
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