Cristo en la Ciudad

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El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.

 


Veintiunavo Dia del Adviento en la Ciudad

“La ternura como camino”

Hoy me di cuenta de que, en un mundo que corre, exige y presiona,
la ternura es casi un acto de resistencia.
No hablo de la ternura ingenua,
ni romántica,
ni edulcorada.
Hablo de esa ternura valiente,
la que nace de un corazón que ha sido tocado por Dios
y decide no endurecerse.

La ternura como camino.

Me sorprendió pensar que el Hijo de Dios
pudo haber llegado al mundo con poder,
con fuerza,
con autoridad desbordante…
pero no lo hizo.
Eligió la fragilidad de un recién nacido.
La vulnerabilidad de un cuerpo pequeño.
La dependencia absoluta de unos brazos humanos.

Dios eligió la ternura como lenguaje.
Y desde entonces,
ese sigue siendo su camino.

Hoy pensé en mis propias durezas:
la forma en que me protejo,
la manera en que levanto muros cuando me siento herido,
las palabras que uso como defensa,
la distancia que pongo para evitar que me lastimen.

Pero la ternura de Dios me invita a algo distinto:
a desarmarme,
a confiar,
a acercarme a los demás sin miedo,
a mirar con compasión,
a hablar desde la verdad y no desde la armadura,
a tratar a los otros —y a mí mismo—
con la delicadeza con la que Dios me mira.

La ternura no es debilidad.
Es una fortaleza distinta.
Una que construye puentes,
que cura heridas,
que abre puertas,
que sostiene vidas,
que transforma ambientes sin necesidad de ruido.

Hoy quiero practicar esa ternura concreta:
escuchar sin interrumpir,
hablar sin herir,
abrazar sin prisa,
mirar sin juicio,
ayudar sin esperar nada,
perdonar sin cobrar la deuda en el corazón.

Porque la ternura también es un camino espiritual:
es dejar que Dios me ablande por dentro,
es permitir que su mirada limpie la mía,
es dejar que la luz de Belén ilumine mis gestos cotidianos.

Faltan muy pocos días para la Navidad,
y este año quiero recibir a Jesús
no solo con palabras bonitas,
sino con un corazón que haya aprendido
a caminar con ternura.

La ternura como camino
que prepara el pesebre interior.
La ternura como forma de vivir.
La ternura como signo del Dios que viene
sin imponerse,
sin gritar,
sin exigir,
sino simplemente amando.


Pregunta

¿En qué relación de tu vida necesitas hoy elegir el camino de la ternura?


Acción breve (Cristo en la Ciudad)

Hoy realiza un gesto sencillo de ternura:
una palabra amable,
un abrazo sincero,
una llamada,
un perdón,
una mano que acompaña.
Esas pequeñas semillas cambian el mundo
.

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