✨ Adviento en la Ciudad | Una
galleta y un milagro pequeño
Ayer regalé galletas.
Hoy supe que en varias casas se abrieron.
Me contaron que las compartieron con los hijos,
con los padres,
con la pareja.
Que alguien dijo: “siéntate tantito”.
Que hubo mesa, aunque fuera breve.
Que hubo conversación.
Y entendí que no era el dulce.
Era la pausa.
Era el permiso de estar juntos.
A veces Dios no entra haciendo ruido.
A veces entra así:
en una galleta compartida,
en una tarde común,
en una familia que se sienta sin prisa.
La Navidad también empieza de esta manera.
Sin luces espectaculares.
Con algo sencillo…
que crea hogar.
Gracias por crear pretextos para reunirse.
Gida Cookies - Repostería
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