Lunes · Banqueta | Cristo espera sentado
La ciudad pasó de largo.
Pasos rápidos.
Miradas al frente.
Cristo se sentó a esperar.
No porque no pudiera seguir,
sino porque alguien más
todavía no llegaba.
No tenía prisa.
La prisa es nuestra.
Se sentó en la banqueta,
entre el polvo y el ruido,
como quien sabe que el amor
no abandona al rezagado.
La Cuaresma no es correr más.
Es aprender a detenerse.
Es descubrir que a veces el paso más santo
es el que se frena por otro.
Mientras todos avanzaban,
Él eligió quedarse.
Cierre:
En este camino hacia la Pascua,
¿a quién estás dejando atrás por no querer esperar?
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