Cristo en la Ciudad

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El Evangelio en lo cotidiano. La fe con pies en la calle.




 Martes · Café | Cristo deja que el tiempo haga lo suyo

La conversación no avanzó.
Las palabras se quedaron a medio camino.
El café se enfrió entre las manos.

Hubo silencios largos.
Miradas que evitaban profundizar.
Preguntas que nadie se atrevió a terminar.

Cristo no apuró.

No llenó el vacío con frases correctas.
No forzó una reconciliación instantánea.
No ofreció soluciones rápidas.

Se quedó.

Como quien sabe que el tiempo también es herramienta.

La Cuaresma tiene algo de eso:
no todo se resuelve en el primer intento.
No todo florece en la primera conversación.
Algunas conversiones maduran en silencio.
Algunos perdones necesitan reposo.

El café se enfrió.
Pero la mesa permaneció abierta.

Cristo dejó que el tiempo hiciera lo suyo.

Porque hay heridas que no se cierran con prisa.
Y hay procesos que sólo el desierto entiende.

Cierre:
¿Qué estás intentando resolver antes de tiempo?

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